5/9/25

Canciones de ausencia



I


Quiero escribirte sobre atardeceres y ausencias y gaviotas
Sobrevuela brevemente contra la bruma
o entre la niebla con tu caminar de arena 
El sol se desploma sobre la isla mientras miras una piedra de mar
que zarpa y luego brilla rojiza en los postes del muelle
Los caballos se retiran cansados de los turistas
El atardecer nos alumbra y retrocede
se arremolina entre las gaviotas que calladamente te persiguen


II

Otras veces necesito las tardes plomizas 
la cerradura de las nubes y otro minuto
alejado en la pesadumbre del desierto
Entonces la granada abierta y la ardilla 
cortan el camino de los escarabajos
en la sobremesa dibujan dos colibríes
Así recorren la casa de abajo hacia arriba
grietas imaginarias y brizna y es tu nombre


III

Se demora el vuelo del otoño
Pero de pronto en la tarde del desierto
desaparecen las mariposas
y los arbustos reverdecidos
por la última lluvia de septiembre
se vuelven laderas verticales
En este contrapunto despiertan
una multitud de lejanías 


IV

Para mí el tigre de la tarde 
Para ti el jaguar deshabitado
Así penetramos la ausencia
Arca de nubes prematuras
que abren sus parpados y huyen 
Espero la noche en el jardín
Esperas la noche desierta
Por el río suena el viento 
contra las rocas grises
que se desmoronan en tu borde
Ábreme la puerta del instante
dentro de tus garambullos
Cierra las asperezas del día
alimentando de mar a las gaviotas



20/1/21

Abigail

 

 

I
 
No recuerdo la aspereza de la primavera
cuando abres la noche con la espada de la luna
cuando amaneces dormida entre la arena y los colibríes
cuando te persiguen mis manos de silencio bajo el mediodía
Entre tus piernas crecen los sobrenombres
En tu pecho los frutos de las biznagas y los garambullos
En tu espalda anidan y cantan las golondrinas
Bajo tus ojos se esconden los jaguares que cuidan la casa
 


II
 
Te pido la hora del mar y los girasoles
y las rocas incineradas bajo la lluvia
Las iniciales oscuras de tu nombre
Te pido la pesadumbre del desierto
y la arena blanca de los remolinos
Un cántaro roto por el aguacero
Te pido tu presencia y las ciudades
que crecen como relojerías antiguas
El tiempo de tus ojos de colibríes
Te pido los jaguares del bosque
que cuidan la casa del incendio
El arcoíris que baja por tu espalda
Te pido la conmoción escondida
en las palabras y juegos infantiles
El beso sucio contra las asperezas
Te pido los lunares de la salamandra
contra el silencio contra el número
La cantera y la mariposa más recientes
 


III

Mis manos quieren tomarte del rocío 
sobre la última enredadera de los nogales
Astilla de arena y nube 
Mis ojos se hunden en el fondo de la noria 
puerta sin cerraduras de tu cuerpo
Mis pies caminan bajo la sombra del basalto
sembrado de colmenas para la noche que habitas



IV
 
Por esta ladera crecen los garambullos
Recostada me iluminas con la sombra de la montaña
Me acaricia la desesperación del tigre
En tu espalda duermen los encinos
Escribo otra vez bajo un aguacero
 
 
V


Te conozco a destiempos
Quiero decir en la hora inacabada
que bordea las puertas con colibríes
en las escaleras iluminadas parcialmente
por la sombra de los septiembres lluviosos
Jaguar impreciso el que habita la arena
Palabra infantil traducida por rectores
Llama que aletea sobre la cantera
Caracol y desierto y mandarina asoleada
Y me adentro en la casa de los espejos
Por aquí se borran las serpientes de agua
Por el otro lado aparecen inviernos definitivos
en cuerpos de obsidiana y semillas y musgo
En otra luna se reflejan y evaporan los caballos
y en esta aparece tu cabellera inmóvil de la madrugada
 
 
VI
 
Allá afuera se repuebla la ciudad
y dormita cada vez más transparente
Sal y ocaso, enredadera y contratiempo
la hora y sus minúsculas nos absorben
Los perros devoran el desierto
Y los colibríes recuerdan los relámpagos
sobre las aberturas de los ladrillos rojos
Esta luna también se come en su forma silvestre
como las semillas abiertas de los girasoles

10/2/18

Poema Uno


Antes que no amarte quiero amarte
y en este caos fijo arrojar lo que se pueda
Basura sueños muebles poemas para nadie
En este sol quiero mirarte y no en espejos
En esta tierra que algún día será fruto
y tal vez de nuevo tierra entre nosotros
Me duele aquí tu rodilla de mujer y mariposa
Tu boca lo sabe porque aletea perpetuamente
Piedra y brazo sobre este árbol
que ningún transeúnte plantó en ninguna parte

Poema Tres


Por ejemplo para que no me duelas
intenta caminar sin alegría en el otoño
Tu cadera de flor antigua en la mesa
Tus cabellos en luto como pájaros
Pero aquí al borde de mis raíces
deja un caracol y de cantera 


Poema Dos


Antes pensaba que los monstruos que las ruinas
que la oquedad profunda y la muerte irremediable
Olvido esa memoria entre tus bosques paralelos
Llevo una mano un ojo y la propensión a tu silencio
que sostiene el mar con náufragos y locos todavía

3/2/18

Evasión

Sencillo como dormir tres horas  como soltar un grito
como amarrarse a los cascabeles en el otoño pleno
como abrir un hueco en las estrellas después del diluvio
y encender el cigarro y volverse agua y volverse número
en medio de estas caras repetidas
Alcoholes y enfermos y pasto se aniquilan en los techos y en las puertas
Aquí te digo hermana te digo fruto y te digo sueño razonado
te dicen los muros negro río donde duermen los espejos
Tan sencillo todo
tan sencillo como el mural de flores que se pinta solo
y como tus ojos que nadie pinta pero se descubren en las flores del muro
Y un lugar apartado
para enseñar la dirección del río a los ingenieros  perdidos
y ver unas naranjas y un vaso de agua dulce sobre la mesa

El Tigre


El Tigre se agazapa contra la cerca.
Saca de ahí una Coca-Cola con alcohol como de otros lugares sagrados:
la casa de su padre muerto   el rastrojo   la carreta
Tiene la mirada de un árbol o de un higo
Al día siguiente se levanta entre las sombras
y el ruido de su carreta despierta a los gallos 


30/1/18

Tres palabras


Tres palabras volando
Tres palabras en los huecos sordos del día
Un animal pequeño en los brazos de la tierra
Quiero decir más. Quieren despertar más las sombras
las cabezas desempleadas, el rumor del otoño
boquiabierto ante las señales de espera.
Techo color azul de sueños
Nube partida en dos por un pájaro encima de los suelos asombrados
Quieren desprenderse los montes y desnudarse las piedras
Todos los caminos se dirigen a lo neutro que sin embargo muere
cuando salimos de la puerta y andamos un paso fuera de los muros
No veo la columna que me sostiene ni el aire que la atraviesa
He viajado solo para decir que estoy solo en la memoria perdida
He dormido cuatro veces en un dormitorio vacío
y ahora comienzo a pagar las deudas contraídas
Una bella mujer se aproxima soy amable y sonrío
Soy también alguien que se acuesta en los páramos
y que mira por su propios ojos la luz de las muchas frentes apagadas
Estoy jugando contigo
y estoy jugando con una hoja apenas de retorno hacia la tierra

28/1/18

Oficina I


No he hecho otra cosa
que esquivar sujetos y objetos
No voy por ninguna mercancía
Soy tan joven como la araña
en la esquina de los cuartos
Soy verde metálico y lloroso
y hago mi vida también en el mundo
como otros empleados sin suerte

Oficina II


Voy a escribir sin relación
con lo que pasa en el insomnio
Voy a rebelarme ordinariamente
bebiendo café desde la lluvia
No tengo mas diversiones ahora
ni voy a inventarlas sin permiso
de un yo primitivo y calcinado
No me parezco a una multitud
ni a una gota cayendo del techo
Hago imágenes de pura memoria
La tierra y el pan que son necesarios

Oficina III


Podría ser solo fin y principio
Nada de transcursos nada de apetito intermedio
Llegar a casa
Soltar la presencia a favor de los muros y sus ojos
Salir muy temprano y abrigarse contra paraísos ajenos
Nada de coches nada de visitas y trabajos
Una sola quimera en los anteojos
Abrir hasta donde sea posible la ventana y la puerta

Oficina IV


La sombra
debe aparecer en el espejo
cuando los niños juegan en la calle
Los pies de estos niños
deben correr sin prisa
hacia las terrazas
hacia el mármol vacío
La tierra hacia el viento y la lluvia

26/1/18

Autobiografía


Yo era de biografía terrestre
Tenía la piedra caliza y el mezquite
bajo las uñas sin recortar
escribía cartas a mi abuela
estudiaba los libros vaqueros
y la Biblia
Yo era el niño sol
en el ombligo de la vaca moribunda
Tus pechos eran por entonces dos cabras
jugando en el desierto bajo la primavera
Me dijeron que las rosas purísimas
que la siembra de marihuana
y la decencia católica
Me dijeron que la rueda
el amor por internet
Europa y China
Yo estaba fragmentado
y amando lo disperso:
los renacuajos en el lodo
los ojos de noviembre
y sus astillas

20/1/18

Frases dispersas



Eres mi hoja blanca y allí escribo
casi siempre en desorden la hora
...

II

algunos logaritmos son palomas y agujas y llaves silvestres  

III
...
Este invierno y esta silla en el patio se mudan a tu oreja

Austin


No pasan de cuarenta
las mañanas
no son más que palomas y cenizas sobre la llovizna
Septiembre se aleja
y es indivisible
aún para los que pronostican
para los que venden agujas
para los que toman cerveza
dentro de Capital Metro

Vivo en Austin

Era necesario
que los edificios transparentes
toquen mis ojos metálicos
que los árboles sean encinos
que los tatuajes y la naturaleza
que los automóviles y los ardillas
que las banderas y las mejillas
que el sol y las finanzas  personales
que los ciclistas me rebasen
como sombras inocentes
cortando una montaña

Utopía de la oficina


decirle paloma
hallarle una sombra
construir una casa
[con nuestras manos de burócrata]
llevarla al patio mientras llueve
ponerle nombre de flor oscura a su parpado
conocerla exactamente
sus demoras sus rabias
su mañana
adecuarme a su experiencia del tráfico
alejarme sin cenizas ni aromas

6/1/18

Primavera en la Ciudad de México


hacer agujeros
imaginar un paraíso
unir los escarabajos con el viento
escribir sin cuota para árboles y pájaros
llenar la ciudad de figuras en los muros y en las bancas
detener los automóviles con la mirada del anciano
vigilar la ausencia de nubes
Rodear


Verano en la Ciudad de México


Lloverá siempre
La ciudad sencilla
como una habitación
Las maquinas antiguas
repletas de caballos y girasoles
El mar profundo que es el transporte
en calma  mientras escribo alcoholes y amor
Encima de todo un cielo continúo y firme

Otoño en la Ciudad de México


…el aguacero se derrumba contra la ciudad
Las sílabas de lo extraño
reconstruyen las plazas comerciales
los jardines públicos
los cafés
los inventarios
la partida de ajedrez con sus guitarras y pájaros
Los niños llevan a su madre al dentista
Los ancianos en realidad esperan
El funcionario público y el sacerdote exhiben su torpeza
El comerciante protege discos piratas
El viento se burla
Las cucarachas abren alas de pavimento luminosas…

4/1/18

Invierno en la Ciudad de México


En otra ciudad  el agua y la luz devoran  el invierno
En otra ciudad los ancianos alimentan palomas con raíces
En otra ciudad el ocio es un crimen
En otra ciudad las cadenas de la lluvia liberan colores fríamente
En otra ciudad crece la hierba  
En otra ciudad los espejos son gigantes y oscuros